Almendras enteras tostadas, cubiertas con una fina capa de azúcar de arce cristalizado. No es un caramelo pegajoso: una corteza arenosa, ligera y crujiente que se rompe bajo el diente y libera el buen sabor de la almendra tostada. La golosina nórdica por excelencia: sobria, refinada, adictiva.
Las Nueces al arce del mostrador son una mezcla (anacardo, pacana, almendra) con caramelo. Aquí vamos con un solo fruto seco (almendra) con cobertura de azúcar de arce cristalizado (arenosa, no caramelo). Más seca, más crujiente, más elegante — y más fácil de regalar en bolsitas para bodas o fiestas.
Guarda seco, lejos de la luz, en bote hermético o la bolsa cerrada. Nada de nevera (la humedad ablandaría el azúcar cristalizado). Una vez abierto, mejor en un mes para máximo crujiente. Textura: arenosa y crujiente en boca, la almendra tostada toma el relevo del azúcar de arce.
Contiene almendras (frutos secos) — evitar en caso de alergia. Sin gluten, sin lactosa, sin huevo, vegano. En salud, la almendra aporta proteína, fibra y magnesio, y el azúcar de arce conserva parte de sus minerales: un tentempié que sacia sin bajón.
Las vemos como las "peladillas de Quebec" — son las que se regalan en bolsitas de tul para bodas y bautizos. En mostrador las recomendamos troceadas sobre queso de cabra fresco o yogur griego. Con un café cargado a fin de comida, muy quebequense y muy chic.
Una almendra entera de calidad cuesta varias veces más que los trozos de cacahuete, y la cobertura de azúcar de arce cristalizado exige paciencia (el azúcar se deposita en varias capas sucesivas). Producción artesanal en Quebec, importada en barco: el precio refleja tiempo y materia noble, no un envase de marketing.
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