Un merengue artesanal con sirope de arce de Quebec — ligero, crujiente, se derrite al instante en la boca. No un merengue francés insípido, sino aromático con esa nota caramelizada profunda del arce cocido. Un bocado de aire y dulzura, como una nube de cabane à sucre.
El merengue clásico es claras de huevo + azúcar blanco, ya está. Aquí el azúcar blanco cede el lugar al sirope de arce cocido hasta punto de bola dura. Así un merengue que ya no es solo dulce, sino aromático, amaderado, dorado. El perfil aromático lo cambia todo: otro planeta.
Consérvalo completamente seco, en su envoltorio hermético. El merengue es el alimento más sensible a la humedad — se ablanda al mínimo aliento de humedad. Nada de nevera. Una vez abierto, cómelo rápido (en la semana). Textura: ligero como una pluma, crujiente, se derrite al instante en la boca. Mágico.
Alérgeno: huevos (claras), ya está. Sin gluten, sin lactosa, sin frutos secos — apto para mucha gente. No vegano, por supuesto. En salud muy ligero en calorías (sobre todo aire!) — una de las golosinas menos pesadas del mostrador. Sigue siendo azúcar, pero poco.
Nuestro merengue brilla como topping sobre un helado, un yogur griego o una mousse de chocolate — troceado, aporta crujiente y aroma. En mostrador también nos encanta servirlo entero con un espresso — el calor del café derrite el merengue, como un affogato quebequense.
El merengue al arce requiere 2 a 3 horas de cocción a baja temperatura — un horno ocupado todo ese tiempo para unas pocas cajas. Con sirope de arce puro que cuesta 4-5 veces más que el azúcar blanco. Producción artesanal en Quebec, importación en barco: pagas tiempo + sirope noble, no un producto industrial seco.
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